24.3.09

-Sin partituras-


Cuando empecé en esta pasión, creí tenerlo todo claro. Pero ya se sabe: yo creí qué... yo pensé qué... Una noche de junio todas esas normas cayeron en picado, y cuanto agradezco que cayeran. Me enfrete a mis miedos, que había salvaguardado con falsas normas que me había autoimpuesto. Deje de lado todos y cada uno de los dogmas, normas y formalismos propios o que había tomado prestados. Me senti libre por una vez, y después de esa vinieron muchas.
Dicen que la muerte nos hace libres, libres e iguales. He de agradecer haber conocido el BDSM para sentirme libre antes de morir.

No tengo que justificarme ante nadie, no tengo que regirme ante ninguna constución, no existe ningún tribunal que me juzgue. Cuando hablo de BDSM hablo de libertad, de la libertad para hacerlo de la forma que cada cual disfrute, en base al respeto. Me apasiona toda la cultura que forma parte del BDSM, porque esa cultura la forjamos cada una de las personas que componemos este mundo con nuestras vivencias personales.

Todo es más natural y sencillo de lo que parece cuando se vive y se disfruta de ello.

2 comentarios:

papillon{LR} dijo...

Cuanta razón tienes, Dilda. Me agrada ver que has decidido plasmar tus pensamientos...siempre tan profundos y siempre tan atinados.
Un Beso y una Flor, amiga.

Anónimo dijo...

Una noche de Junio, sin decirme nada, me pediste que te acompañara en el camino que querías iniciar. Ahora tus alas han crecido ya no puedo seguir el vuelo entre tus sábanas, pero seguiré contemplando desde tierra la armonía de tus movimientos, siempre entre el más profundo de los cielos y el más alto de los infiernos.

Tu dildo... (esa era la definición)